

Por Robin Skladany (adaptado por LocuraFitness)
Siempre me atrajo la idea de ser fuerte, de tener un cuerpo musculoso y lleno de energía. Admiraba profundamente la disciplina de los atletas profesionales, pero durante gran parte de mi vida, me limité a ser solo espectadora.
Todo cambió cuando cumplí 53 años. Fue entonces cuando decidí dar un salto de fe y convertirme en fisicoculturista. Llevaba entrenando con pesas desde mis 20, pero después de criar a mis dos hijos, por fin sentía que era mi momento. Pensé: “es ahora o nunca”. Quería probarme a mí misma que era capaz de competir y de enfrentar el reto físico y mental que eso implica.
Durante muchos años no me alimenté de la mejor manera. Comía relativamente saludable, pero solía tomarme un batido de proteínas en la mañana… ¡y no volvía a comer hasta la cena! Hoy en día entiendo la importancia de nutrir mi cuerpo a lo largo del día, así que como cada 2 a 3 horas para mantener mi energía y cuidar mi masa muscular.

Mi debut fue en un evento local en Naples, Florida, en la categoría "Figure" para mayores de 50 años. Subirse a un escenario en bikini a esa edad no es fácil, pero fue una experiencia increíblemente empoderadora. Todo el esfuerzo valió la pena: quedé en segundo lugar de cuatro competidoras. ¡Nada mal para empezar!
Desde entonces, participé en otras dos competencias. Me enamoré de la sensación de disciplina, compromiso y superación personal que me trajo este deporte.
Casi ocho años después de mi última competencia, decidí volver al escenario. Ya en mis 60s, quería demostrar que aún podía dar más. Mi entrenador, JP Pierce, me diseñó una rutina de seis días semanales, con 4 o 5 ejercicios por sesión, en 4 series de 15 repeticiones, enfocándonos en sobrecarga progresiva (aumentar poco a poco el peso o la dificultad).

Mi rutina se divide así:
🔸 Piernas
Un día para cuádriceps, isquiotibiales, glúteos y pantorrillas
Otro día solo para glúteos
🔸 Parte superior
Un día para espalda y bíceps
Un día para hombros y tríceps
Un día para pecho y hombros
Además, camino al menos 45 minutos al día. A veces lo hago en la caminadora con inclinación en la mañana y salgo a caminar de nuevo por la tarde. Es mi secreto para mantenerme activa y ayudar a quemar grasa.
Nada me hace sentir más fuerte que cargar más peso del que creí posible. Logré hacer 15 repeticiones en la prensa de piernas con 540 libras, ¡una locura! También puedo hacer sentadillas con 160 libras por 15 repeticiones, algo que me llena de orgullo a esta edad. (Eso sí, normalmente uso 130 libras; no todos los días son récord.).
Más allá del trofeo, lo que me regaló el fisiculturismo fue una versión más fuerte, saludable y segura de mí misma. Ahora mi próximo objetivo es convertirme en entrenadora personal certificada para ayudar a otros a descubrir su mejor versión.
1. Entreno con un coach que cree en mí.
Aunque llevo más de 35 años entrenando, tener un entrenador que me motive y me corrija la técnica es clave. Su confianza en mí ha sido un impulso fundamental.
2. El ejercicio es mi ancla emocional.
En un mundo tan cambiante, el fitness es mi constante. A veces estoy cansada o desmotivada, pero entrenar me mantiene enfocada y estable.
3. Prioridad: proteínas y alimentación frecuente.
No cuento macros, pero sé lo que necesita mi cuerpo. Como pollo, pescado, claras de huevo, pavo y algo de arroz. También agrego grasas saludables como aguacate y aceite de coco. Comer bien es igual de importante que entrenar.
4. Sigo una rutina integral.
No se trata solo de levantar pesas. Mi fórmula es: entrenamiento de fuerza + buena nutrición + cardio. Así me aseguro de cuidar mis músculos, mi salud cardiovascular y mi bienestar general.