

Conocí el programa de auto rescate acuático (ISR) como madre. Para mí era una preocupación constante ver a mi hijo cerca de una piscina y saber que no tenía habilidades reales de supervivencia en el agua. En ese momento vivíamos en una casa con piscina, y aunque busqué opciones, ninguna clase de natación tradicional me convencía para lo que realmente buscaba en él a esa corta edad. Así descubrí ISR, y no solo encontré una solución para mi hijo, sino también una pasión que transformó mi vida.
¿Qué te motivó a especializarte en esta área tan importante?
Mi motivación fue muy personal. Al entender el riesgo real que representa el agua para los niños pequeños y saber que el ahogamiento es prevenible, sentí la responsabilidad de llevar esta preparación a más familias. No quería quedarme solo con la tranquilidad de proteger a mi hijo: quería ayudar a proteger a muchos más.
¿Cuántos años llevas enseñando técnicas de auto rescate acuático?
Llevo tres años enseñando técnicas de auto rescate acuático de manera profesional, acompañando a muchas familias en este proceso de seguridad acuática.
Sobre el auto rescate acuático:
4. ¿Cómo definirías el auto rescate acuático en palabras sencillas?
El auto rescate acuático es enseñar a un bebé o niño a salvarse en caso de caer accidentalmente al agua, flotando de espaldas para respirar y, si son más grandes, nadando hasta un lugar seguro.

5. ¿En qué se diferencia el auto rescate acuático de la natación tradicional?
La principal diferencia es que en el auto rescate acuático enseñamos a los niños habilidades específicas para sobrevivir en caso de un accidente acuático o si se cansan en el agua. Para un niño pequeño, la natación tradicional como deporte no es efectiva como medida de seguridad inmediata. Sin embargo, el auto rescate puede ser un camino seguro hacia la natación en el futuro.
En el auto rescate entendemos que un niño pequeño, para poder respirar en el agua, no debe intentar levantar la cabeza —ya que esta es la parte más pesada de su cuerpo hasta aproximadamente los 4 años—, sino que debe girar sobre sí mismo y flotar de espaldas. Desde esa posición puede descansar, respirar de manera segura y mantenerse a flote hasta que pueda ser rescatado o, si tiene la habilidad, avanzar flotando y nadando hasta un lugar seguro.
6. ¿A qué edad es recomendable comenzar a enseñar estas técnicas a los niños?
El auto rescate acuático puede comenzar a enseñarse a partir de los seis meses de edad. Esta es una etapa clave en su desarrollo, ya que es cuando los bebés empiezan a gatear —es decir, a desplazarse de manera independiente— y su columna vertebral ha madurado lo suficiente como para poder sentarse de forma estable. Estos dos hitos son fundamentales porque nos permiten trabajar de manera efectiva el giro a flotar, que es el enfoque principal en el entrenamiento de los bebés pequeños.
Sobre la importancia y el impacto:
7. ¿Por qué consideras que es tan importante enseñar auto rescate acuático, especialmente a los niños?
Porque el agua es un entorno de alto riesgo para los niños, y los accidentes suceden en segundos. Enseñarles habilidades de auto rescate no solo puede salvarles la vida, sino también darles confianza y autonomía en el agua.


Sobre el proceso de enseñanza:
10. ¿Cómo es una clase típica de auto rescate acuático?
Las clases son breves, personalizadas y se realizan de lunes a viernes. Cada sesión dura entre 10 y 15 minutos, donde trabajamos individualmente con cada niño, respetando su ritmo de aprendizaje y asegurando que las prácticas sean seguras y efectivas.
11. ¿Cuáles son los principales miedos que enfrentan los niños (o los padres) al comenzar, y cómo los manejas?
El miedo más grande en los padres es ver a su hijo incómodo o llorando durante el proceso. Mi labor es acompañarlos, educarlos y ayudarles a comprender que el objetivo final es salvar vidas. A los niños los ayudamos a través de la consistencia, la confianza y el refuerzo positivo.
12. ¿Cuánto tiempo, en promedio, tarda un niño en dominar las habilidades básicas de auto rescate?
El programa completo dura, en promedio, entre 5 y 7 semanas, dependiendo del desarrollo y la constancia de cada niño.